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La tasa Google (o los sueños cumplidos)
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La primera vez que escuché hablar de la tasa Google fue hace varios años y desde entonces ha sido uno de esos temas relacionados con internet que, de forma regular, aparecen y desaparecen como tema de discusión. Hasta el día de San Valentín.

Ese día se filtraba que “la tasa Google” pasaría a ser una realidad en España durante esta legislatura a falta de una más que probable aprobación del texto en sede parlamentaria. Malas noticias para los agregadores pero, lo que es más curioso, pésimas noticias para los medios. Pero vayamos por partes.

Puede que muchos no estéis metidos en el sector y os lo estéis preguntado, así que empecemos por el principio: ¿qué es la tasa Google? La mal llamada tasa Google y que realmente debería llamarse tasa CEDRO o AEDE, es la fórmula de remuneración equitativa que propone la nueva ley de propiedad intelectual. Según esta, los agregadores de noticias han de compensar a los medios por el uso de sus contenidos. Y en la propia definición de la tasa empiezan los problemas: ¿Qué es un agregador? ¿Qué es contenido de los medios?

Sin duda muchos podrían pensar que el mero hecho de llamar a este nuevo canon (y cuando uno menciona canon inmediatamente le viene a la cabeza el canon de la SGAE, con todas las connotaciones negativas que eso implica) como tasa Google parece mucho más una estrategia de comunicación que un nombre puesto al azar para simplificar conceptos.

No hemos de olvidar que si bien podría parecer que esta tasa es un ataque frontal a Google, la realidad es que solo afecta a Google News y que, en cambio, puede afectar a todas aquellas webs que, de una forma u otra tienen links que apuntan a contenidos protegidos alojados en las ediciones digitales de los socios de AEDE, y que incluyan (Sic) “fragmentos no significativos de los mismos”.

Por tanto, aunque pudiera parecer que Google News es el principal damnificado por esta nueva tasa lo cierto es que -como bien se apuntaba el abogado David Bravo, debido a la tradicional inexactitud con la que se maneja el legislador español- son muchas las webs que podrían entrar en la definición del sujeto de la ley: Meneame.net la primera pero, ¿por qué no?, también tu blog.

Y aquí es donde la locura se adueña del legislador quien parece olvidarse de la reciente historia de la propiedad intelectual en España, en especial del canon de la SGAE. Pero también de conceptos jurídicos como el derecho de cita, término de vital importancia, y por eso protegido hasta el día de hoy como uno de los pilares en la creación de un acervo cultural en constante evolución.

Pero sin ahondar en los aspectos jurídicos, es fácil entender los motivos que han llevado a la creación de la tasa. Los miembros de AEDE están pasando un auténtico calvario económico, especialmente por la caída de lectores e ingresos publicitarios y por su incapacidad por encontrar una forma de capitalizar sus ediciones digitales, así que parece lícito pensar que pretenden solucionar sus problemas financieros cobrando a los agregadores. Esto viene a ser comparable a cobrar a alguien para que hable de ti, y no hace falta ser muy avispado para saber lo que va a pasar.

Es cierto que elpais.com no necesita a meneame.net, pero también lo es que menéame puede existir con una menor presencia de los medios asociados a AEDE. Como bien apuntaba Ricardo Galli, su fundador, en una reciente entrevista, Menéame está enviando tráfico constantemente a los medios y ese tráfico se convierte en mayores ingresos publicitarios. ¿Que dichos ingresos no son suficientes? Mira el modelo, pero no ataques a quien te envía “clientes”.

Lo más curiosos de este tema es que cuando AEDE ha presionado como lobby al gobierno para crear este canon (sería muy mal pensado por mi parte pensar que el canon forma parte de algún tipo de intercambio) ha olvidado que no han sido los primeros en buscar soluciones a problemas estructurales a través de fuentes de ingresos alejados de su negocio y, en todos y cada uno de los casos, la historia ha acabado mal. Estamos hablando de auténticas patadas adelante: ya sea en forma de subvenciones -que por la propia definición del concepto en algún momento han de acabar- ayudas directas o indirectas, préstamos blandos o directamente tasas en forma de cañonazos al aire, como el canon de copia privada creado por SGAE o los cánones sobre la electricidad.

No tengo ninguna duda del valor intrínseco que tiene la creación. Estoy absolutamente convencido de que hay que proteger a los creadores y a sus obras, pero jamás esta protección puede utilizarse como excusa para conseguir ingresos extraordinarios ante las dificultades económicas de un sector, ya sea el de la fabricación de cds o impresión de noticias, o si se diera el caso:las empresas de ticketing. Más que nada porque, casi siempre, estas medidas acaban trayendo más problemas al sector: el primero y más fácilmente reconocible en forma de crisis de reputación.

Empezaba el artículo hablando que la aprobación de esta tasa es una mala noticias para los que tanto habían presionado para conseguirla, y es que como dijo el gran Oscar Wilde: “Ten cuidado con lo que deseas, se puede convertir en realidad.”

Javier Andrés, CEO de ticketea.com 

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