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Andrés Suárez: “Ya no hago canciones de noche”

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Andrés Suárez tocando

Nos ha mentido. Claramente. Ese gallego que ha sufrido tanto por amor y que, guitarra en mano, canta tantas veces a la tristeza… no existe. O ya no es él. Porque Andrés Suárez es un tipo enérgico, hiperactivo, nervioso, que se desborda en cada acción.

Parece feliz. O lo es. Ha cambiado, aunque no en lo esencial: “cuando regreso a casa a ver mi madre siempre me dice lo mismo: no has cambiado nada, qué bien”.

Nos visita en ticketea después de cinco años trabajando juntos. Reparte saludos y abrazos. “No había venido nunca”, dice más de cien conciertos después. Teníamos que saldar esa deuda. Se sienta en la primera mesa que queda libre y pide trabajo: “¿qué tengo que hacer?

 

Andrés Suárez oficina ticketea

 

Cierra más de un año de gira con un sueño casi a punto de cumplir: el Barclaycard Center de Madrid, un concierto que le tiene muy nervioso pero que “va a ser una fiesta”. Lo tiene claro. Lo repite varias veces. Antes, llegará Murcia, Cádiz, Gijón, el Náutico (O Grove), Almuñecar… y nuestro concierto en ticketea.

Saca la guitarra, se sienta en el #sofanaranja y nos canta.

 

Mi trabajo, me excita, me pone como el primer día

 

¿Cómo llevas ese concierto fin de gira en Madrid?
Estoy muy nervioso, quiero que pase, quiero vivirlo, y decir que ya lo viví. Todos los días me levanto y pienso: ya queda un día menos.

¡Pero a estas alturas te pones nervioso!
Siempre he sido nervioso, desde niño. Yo me pongo más nervioso de lo que te puedas imaginar, lo paso francamente mal, hasta el punto físico. Cuando vienen a verte 50, 100, 500 o 10.000 personas, o cuando venían 10 personas a verme a Libertad 8… ¿tú sabes la responsabilidad qué es eso? Han pagado su entrada, algunos hacen muchos kilómetros, cogen aviones y pagan un hostal, no puedo estar afónico, cansado, no puedo tener fiebre, no puedo fallar… si me dejo la voz, que sea en el escenario.

¿Y cuándo te relajas?
Cuando oyes a la banda y sabes que está saliendo bien o cuando veo las caras de la gente disfrutar. Pero hasta entonces, durante los cinco primeros temas estoy así (manos temblando), estoy pensando en todo: en las luces, en el sonido, en el calor. Creo que me pasa esto porque no me da igual mi trabajo. Las cosas salen bien por no creer en la suerte y creer en el trabajo.

¿Cómo va a ser ese 4 de noviembre?
La gente que vaya esperando un show, creo que va a ir muy confundida. Voy a hacer un bolo, pero va a ser especial porque va a tener un repertorio muy preparado y lo vamos a ensayar, si hace falta, quince días seguidos.

Igual hay gente que se espera un súper espectáculo…
Me lo dice todo el mundo: “si vas a ir al Palacio, tienes que llevar plataformas que suban y bajen, veinticinco invitados contigo en el escenario…” creo que es un error. Yo me lo voy a plantear como la suma de muchos Libertades 8. Porque si a mi me gusta estar, normalmente, a dos metros de mi batería, en el Barclaycard Center quiero estar a la misma distancia y no a ocho metros. Igual los artistas que llenan estadios de fútbol están acostumbrados, pero yo no se a hacer eso. Yo quiero que suene igual de bien que si me voy a La Riviera.

Va a ser una fiesta, porque es imposible saber cómo va a ser mi carrera y si va a haber más conciertos así, ojalá que sí, pero por eso lo voy a vivir como único y lo voy a celebrar.

 

Andrés Suárez tocando

 

¿Cómo estás después de un año de gira?
Aunque no me crea la gente no estoy nada cansado. Lo estaría si tuviese un trabajo que no ame y yo amo mi trabajo, me excita, me pone como el primer día.

¿O sea, lo llevas mejor que en otras giras?
Sí. Cierto es que la gira de Moraima fueron casi tres años sin parar, era rock n’roll y ahora sí estoy parando un poquito más. Recuerdo aquel 10 de enero tocando en Vistalegre y el día 12 entrando a grabar el disco nuevo. Ahí sí tenía que haber dicho que necesitaba parar pero no lo quise reconocer. Para algunas cosas soy muy gallego y sigo, sigo, sigo… pero al final me dí cuenta de que iba a petar.

 

Voy a hacer un disco con el que flipe y pueda decir: ¡mira qué discazo!

 

¿Y después de los conciertos de otoño…?
Evidentemente después pararé. Yo creo que es necesario parar, no concibo grabar un disco en febrero parando en enero. Lo que no quiero es desaparecer un mes, pero tampoco un año.

¿Te está sirviendo el verano para preparar lo siguiente?
Sí, en agosto tengo conciertos pero también tendré mi descanso con mami y con papi. Y este mes de julio me ha servido para componer muchas canciones nuevas.

¿Cuantas canciones hay en el cajón para el disco nuevo?
Muchas, pero para hacer una canción buena, hay que hacer muchas malas. Y yo tengo canciones malisimas, horribles… no todo es publicable. Ahora estoy tratando de recuperar canciones antiguas, lo conté el otro día a través de un vídeo en mi jardín y de repente me decían: “vas a sacar un disco de temas antiguos”. ¡Yo no dije eso! Yo dije que tengo canciones por ahí que valen la pena y que nunca han estado en un disco. No sé, igual las cambio, las modifico o no, les añada un estrofa o las deje igual… ¡yo que sé!

¿Y nuevas?
¡Tengo un montón! Después de una etapa en la que me quedé vacío, ahora han brotado. Me he ido a Formentera y allí escribí nueve o diez temas de esos que molan mucho porque los escribes del tirón, sin tachar nada. Pienso volver a Formentera a terminar de grabar un cd lleno de canciones para presentar: algunas las enseñaré a la discográfica, otras no…

Conciertos en la oficina

Si no estás cansado, si estás enérgico, feliz… si eres un Andrés distinto ¿Será un disco diferente?
Sí, voy a hacer un disco muy distinto, que guste o no, es otra cosa. Si me oye mi discográfica, me va a matar. Voy a hacer un disco que pueda defender, que yo pueda decir: “mira qué discazo” porque yo flipe con él. Tu no vas a flipar si no lo flipo yo. Y también hay un factor acierto, que es el tiempo. Estamos a seis, siete, ocho… meses vista y es una gran diferencia. Tenemos mucho tiempo.

¿Se notará ese Andrés diferente?
Creo que el alma no ha cambiado, aunque yo sí he cambiado y he evolucionado, o eso intento. Creo que las canciones nuevas poco tendrán que ver con “Mi pequeña historia”, aunque esté muy orgulloso de ese disco porque refleja quién era yo en ese momento. Estoy muy estable.

¿Qué es estar estable?
Pues, por ejemplo, ahora ya no salgo, ya no voy a bares. Yo he sido más golfo que Sabina. Pasé una etapa en la que no dejaba de pisar los bares y ahora ya no voy a ni uno. No me gusta, no me apetece. Me apetece estar en casa, en mi estudio de grabación, con los amigos que me vienen a ver. Soy muy feliz ahora así. es otra etapa. Moraima era la nocturna. Ahora me levanto por la mañana, me hago un café y hago una canción. No hago canciones de noche. Es acojonante pero cierto. Igual es que estoy mayor…

 

Me encanta reconocer caras desde el escenario

 

¿Les gustará ese cambio a tus fieles?
A lo mejor el disco no gusta y la gente me dice: “oye, yo quiero que me hables de tu ex”. Cuando publiqué Moraima y pase de tocar de 50 a 500 personas, la gente me criticaba muchísimo: “ya está bien de desamor…” pero un año después, cuando empecé a tocar otras canciones, la misma gente me decía: “oye, tío, a mi tócame las de Moraima”, querían las canciones desgarradores.

Tienes una legión de fieles…
El señor Twitter me escribió el otro día para decirme que me siguen 45.000 personas y en realidad quien les sigue soy yo. Yo he tocado muchas veces para menos diez personas. Luego menos cinco, cero, diez, quince. De lo poco que presumo es de una carrera muy lenta. Esa gente que ha ido llegando no se va así como así si sigues siendo tú.

Me encanta reconocer caras cuando voy a tocar, y con la luz precisa ves caras conocidos: “hostia, mira está tal…” Y yo me quedo mirando, y hay gente que me dice: “tu quieres intimidar con la mirada, tú quieres ligar”. No, yo quiero recordar. Especialmente a esa gente que sigue conmigo.

Además de Madrid, en la agenda también está Cádiz, Murcia, Gijón, Granada, el Náutico…
El Naútico es mi casa. No sé si hay otro lugar igual, no sé si hay dos sitios como el Náutico. Veraneo donde tocaba Antonio Vega y todos los grandes. Tocas a las ocho de la tarde viendo anochecer en la playa, junto al mar. Volver al Náutico, es volver a casa.

Pero me gusta mucho Cádiz, Murcia… ¡y Gijón! Voy a tocar en el Botánico, que me han dicho que voy a flipar con el sitio, y con el ciclo, que es acústico y no te dejan ir con banda. Tengo muchas ganas de ir porque en cuanto cojo la A-6 dirección norte, empiezo a ver verde y a notar la humedad, me pongo Luar Na Lubre, Milladoiro… y ya empiezo a flipar.

 

 

Andrés Suárez grande

 

 

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Aitor Moriyón

Comunicación at ticketea
Periodista que habla con periodistas desde @ticketea. Teatrero en funciones. La impro me va, me va, me va, me va, meeeee va...
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