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Iseo: “No puedo sentir que al hacer canciones tengo paredes o prejuicios que me paran”

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Iseo en ticketea

No recuerda si era vino con lo que brindó tras terminar de grabar “Last night” en los estudios Mecca de Donostia en agosto de 2015. Pero sí la sensación de felicidad que les inundó tras acabar cada una de las tomas. 48 horas frenéticas en directo, en conjunto, grabando todos los instrumentos a la vez, como un concierto. Conectándose con la mirada, sintiéndose los unos a los otros. Trabajando sin imaginar que lo que estaba por venir, se acercaba lleno de sorpresas. Un pacto musical ejecutado en banda “que se quiere. Por eso gusta su directo, porque suena al disco. Y por eso gusta el disco, porque tiene la magia del directo.

Iseo es Leire, y Leire es Iseo. De Pamplona, de Barcelona y de París (podría infiltrarse sin llamar la atención en cualquier café de época parisino lleno de poetas y musas), ahora es de Madrid también. Y de muchos sitios más. Es de Murcia, donde ganó TalentoSOS, un concurso que le abrió las puertas del festival. También es de Benicássim, tras tocar en el FIB, una vez más por ganar un concurso: Proyecto Demo 2016. O del Rototom, o la Sala Sol, o Siroco o donde toque. Mejor si no es un escenario alto “porque me gusta estar cerca de la gente”.

Iseo no tiene tele en casa, y no porque la perdiese en una de las muchas mudanzas que ya ha hecho. Tiene mala memoria, no se sienta a pensar sino que prefiere levantarse y hacer. Es una versión de Isolda -de la leyenda de Tristan e Isolda- pero también es una cantante que se concentra más en vivir que en soñar.

Tiene que tocar por la noche junto a La M.O.D.A., pero viene a ticketea, a conocernos. Está de gira. Moño arriba y guitarra en mano, sentada en un #sofánaranja para enseñarnos la voz tan joven en el timbre y tan segura en la ejecución que impactó en la última edición de Mad Cool: “tocaba en el escenario más pequeño pero a muy buena hora. Recuerdo que no era capaz de llegar al escenario por toda la gente que había rodeándolo”. Una marabunta que le dejó solo cuatro o cinco minutos de antelación para concentrarse antes de un concierto que le ha marcado. “Salió todo perfecto. Al terminar me pregunté: ¿qué ha pasado aquí?”.

 

No uso mucho tiempo en pensar las cosas que han pasado o van a pasar (...) porque si no, te pasas la vida pensando en vez de haciendo


Hace poco decías en otra entrevista: “ya no me grabo con el móvil”. ¿Tu vida ha cambiado mucho en 2016?

Sí, ha cambiado y he hecho cosas que no me esperaba. Antes me grababa con el móvil, y no es que ahora sea una pro pero tengo gente alrededor y puedo acceder a sitios con bastante más calidad que un móvil.

¿No esperabas nada de esto?

Cuando no sabía tocar me fui a comprar una guitarra, y como no sabía si lo de la música se me iba a pasar en tres días, fui a la tienda y dije: voy a aprender a tocar la guitarra, dame la más barata que tengas. Aquello sonaba fatal. Tras mudarme a Barcelona, descubrí un montón de bares con música en directo donde se podía tocar, y en uno de ellos le pregunté al dueño: “¿Que hay que hacer para tocar aquí?” Otro día fui e hice una prueba, y Juanjo, el maravilloso dueño de aquel bar, me dijo: “bueno, muy bien, me has encantado, quiero que toques en mi bar, pero quiero que toques con mi guitarra. La tuya la dejas ahí”.

¿Y dónde está esa primera guitarra?

Pues la tiré tras una mudanza en Barcelona. No soy de guardar objetos. Cuando has hecho muchas mudanzas, te das cuenta de que tienes que desprenderte de cosas.

¿Qué pasó después de aquellos conciertos?

El dinero que ganaba, lo ahorraba para los siguientes. Y así, al final, te das cuenta de cuál es tu pasión, que te mueve por dentro, y poco a poco surgieron cosas. Pero, ojo, también tengo días muy normales…

Bueno, días normales en los que has tocado en FIB, Rototom, MadCool…

También ha sido por varios concursos: gané el TalentoSOS nacional, que me permitió tocar en el SOS. He tocado en el FIB porque gané ProyectoDemo. Bueno, y también por la música… ¡y sin tener a una empresa o persona grande detrás, que no lo tengo! Pero bueno sí, han pasado muchas cosas y he hecho en 2016 bastante más cosas de las que yo esperaba hacer.

O sea, que 2016 se puede considerar un añazo en tu vida.

Sí, pero cuando pasa el subidón, tengo muy claro lo que tengo que hacer: trabajar como si fuera el año pasado. Porque como no sé si más adelante voy a tener otra vez el viento tan a favor, no queda otra que no sea trabajar. Realmente este año ha ido muy bien, ha habido suerte, la verdad es que he flipado mucho con haber tocado en el FIB o en la primera edición de MadCool.

También ha habido talento…

Sí, también ha sido por las canciones. Pero fíjate que yo no uso mucho tiempo en pensar las cosas que han pasado o van a pasar. Estoy más sumergida en la acción del momento, porque si no, te pasas la vida pensando en vez de haciendo.

 

Nos veíamos moviendo la canción a la vez (...) eso le dio un latir a la canción que es muy difícil de conseguir. Para mí fue precioso


Parte de la clave del éxito del disco “Last night” es la forma en que se grabó, en sesión. ¿Qué pasó en ese estudio?

Pues que teníamos dos días, así que decidimos grabar en sesión porque no teníamos tiempo.

¿Y eso os benefició?

Sí, sin duda. El tiempo fue un motivo, es verdad, pero la otra gran razón por la que aposté por grabar en sesión fue porque creo que las canciones así respiran mucho más. Cuando tocamos todos a la vez, hay otro sentimiento, es como un concierto. Cada uno estaba con sus cascos, pero nos mirábamos, y que hubiera ese contacto visual, moviendo la canción a la vez, le dio un latir a la canción que por pistas, o tienes un productor muy crack, o es muy difícil de conseguir. Para mí fue precioso.

¿Y esa conexión funcionó desde la primera toma?

Pues grabamos, unas tres tomas por cada canción.

¿Solo tres tomas?

Hubo una canción, “Deep Voice”, que nos costó algo más porque tiene muchos cambios de tempo y hay que tener el mismo feeling de parar, empezar el nuevo tempo a la vez, y costó calentarla un poco más. Pero el resto, entre dos y cuatro tomas. Era mejor no enredarse más para guardar la espontaneidad de las canciones.

¿Se nota esa espontaneidad?

Sí, porque cuando te quemas grabando la misma canción mil veces, a veces acabas ejecutándola en vez de sintiéndola.

 

¿Como es la banda?

Es muy nueva, porque la formé para poder grabar el disco pero ha habido muy buena conexión desde el principio. Nos queremos mucho, tengo mucha suerte de que hayan visto algo en el proyecto y hayan creído en él. Eso es muy importante para que la banda sea muy sólida en los directos. Hay músicos que no se creen que sonemos así en nuestro tercer o cuarto bolo.

¿Disfrutáis tocando juntos?

Sí, y nos dicen que se nota. Al final, si el escenario está disfrutando, el público disfruta. Cuando los de arriba están gozándolo mil, los de abajo solo están pensando: mira cómo están disfrutando, y mira como suenan. La energía es directo. Y que nosotros nos queramos tanto y que disfrutemos tanto creo que se nota mucho.

 

Tengo muy claro cómo siento la música y que nada es estático en ella


¿Como va el proyecto conjunto con Dodosound?

Estamos preparando el segundo álbum mientras preparamos el fin de gira. Se han agotado las entradas con más de un mes de antelación y hemos publicado la segunda fecha. Es un proyecto que se mueve en otro circuito y que está funcionando muy bien allá adonde vamos.

 

¿Y de tu gira, aún quedan muchas fechas?

Quedan las ciudades más grandes, va todo muy bien. El coche cansa mucho pero tenía muchas ganas de volver al escenario, de enseñar las canciones y el concierto nuevo.

¿Concierto nuevo? ¿Vamos a encontrar cosas nuevas?

Como hemos publicado el pasado 4 de octubre la reedición del disco con tres canciones nuevas, hemos aprovechado para hacer transiciones entre canción y canción, una intro, incorporar los nuevos temas… para que no sea el mismo concierto. Está todo más vestido. Y nos hemos dado cuenta de que hay gente que se sabe las canciones, incluidas las nuevas.

Quedan ciudades importantes: Madrid, Murcia, Granada, Valladolid…

Sí, hemos estado en Castellón, en el Monkey Week y ya en breve nos vamos también para el BIME, Zaragoza, Pamplona…

¡Pamplona!

Pamplona va a ser una fecha muy especial. Es mi ciudad, y me hace mucha ilusión hacerlo en la Sala Zentral, es una sala nueva, muy grande, que me impone un poco.

Entradas conciertos ISEO

Hace poco te he leído: “tengo sonidos que todavía no he probado”

No sé ni yo a dónde voy con la música que hago ni a qué suena, porque no me gusta ponerle estilo, aunque la gente me dice que le suena a muchas cosas. Yo tengo muy claro como siento la música y que nada es estático en ella. Ahora escucho “Last Night” y me doy cuenta de que ya no canto así las canciones.  

Es decir, evolucionas pero de manera natural, sin planteártelo

Soy consciente de que tengo una evolución constante, me gusta probar y no tengo ningún prejuicio de que mi música suene a esto o a lo otro. Me da igual, yo hago las canciones como las siento y con el paso de los años pueden sonar de una manera u otra. Sé que soy cambiante porque la música también lo es y también la manera en la que la sentimos. Yo no puedo sentir que al hacer canciones tengo paredes o prejuicios que me paran.

 

¿Dónde nacen tus canciones?

Pues en el estudio no. Nacen en lugares mucho más cotidianos: en casa, en la calle, en un bar… Hay que ponerse para que te venga la inspiración, es verdad, pero a mi me vienen las canciones en momentos mucho más inesperados que estando con la guitarra, que también me pasa, pero no es lo habitual. Otro momento es antes de dormir, cuando estás quedándote dormida pero aún estás consciente.

¿Y si te duermes?

No recomiendo, en absoluto, pensar “por la mañana ya me acordaré” porque no pasa. Hay que coger la libreta o el móvil para grabar ese algo porque si no, te despiertas la mañana siguiente y has perdido la idea, se fue.

La de canciones que se habrán perdido en sueños…

¡Y cuántas canciones han nacido en sueños! “Last night” nació en un sueño. Tenía parte de la letra hecha, pero no acababa de encontrar la melodía, la rueda de acordes… y un día soñé con esa canción. Y cuando me desperté, apunté en mi libreta cómo era esa canción, y así nació.

¿Siempre empiezas a hacer canciones de la misma manera?

No, para nada. Hay gente muy metódica, que dice: primero la letra, luego la guitarra y luego la melodía. Yo, en cambio, no tengo ningún tipo de orden. En mi vida, poca, y en la música tampoco. No soy nada metódica.

¿Hay muchas estrofas guardadas en tus libretas?

Muchas. Porque cuando escribes algo, normalmente lo guardas, porque nunca sabes si la vas a usar o encontrar la melodía más adelante.

¿O sea, que tienes muchas canciones que buscan su sitio?

Sí. De hecho ayer encontré en mi ordenador una fotografía con un título que iba a ser canción. ¡Y ni me acordaba de esa canción!

 

Iseo

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Aitor Moriyón

Comunicación at ticketea
Periodista que habla con periodistas desde @ticketea. Teatrero en funciones. La impro me va, me va, me va, me va, meeeee va...
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