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Las 15 mejores frases de madre

Las Chicas Gilmore

El Día de la Madre se nota en el ambiente y, como no podía ser de otra manera, tenemos que hacer una mención especial a las mujeres de nuestra vida, las madres. Esas personas maravillosas de las que nos quejamos mucho, pero a las que les debemos tanto. Así que, ¡feliz Día de la Madre!

 

Son trabajadoras, tiernas, protectoras, sacrificadas y divertidas, como divertidas son también las muchas frases de madre que se repiten generación tras generación, en cualquier parte del planeta. Estoy convencida de que, con la primera ecografía, les entregan el ‘Manual de la Madre’, un libro más gordo que el de Petete y con más traducciones que El Principito.

 

Las 15 mejores frases de madre

 

1 Como vaya yo y lo encuentre

Cuidado con esta amenaza porque siempre, y digo siempre, lo encuentra. La Ley de Murphy se debería de haber llamado la Ley de Madre. Ya me imagino a mi madre en un espectáculo de David Copperfield gritándole desde el Patio de Butacas, “¡David!, como vaya yo y lo encuentre…”

 

2 Es la primera vez que me siento en todo el día

No vamos a negar que son unas sacrificadas y que tiran del carro como las que más. Pero mamá, las 2 horas de ‘Amar es para siempre’ cuentan como estar sentada.

tirarse en el sillón

 

3 Lo he comprado pensando en ti

Te lo advierto. No se te ocurra nunca decir que te gusta algo porque esa inocente frase se convierte, para ellas, en sinónimo de lo quiero comer o llevar puesto cada día. A ver si nos entendemos, querida madre, si en algún momento he comentado “me gustan las fresas”, no quiere decir que cada semana pueda ingerir 2 kilos, sobre todo porque si un día no me apetecen, arremetes contra mí y utilizas esa maldita coletilla de “lo he comprado pensando en ti”.

 

4 Tómate el zumo que se le van las vitaminas

¿A dónde? Debe de haber un mundo paralelo en el que no cabe ni un alfiler, donde se amontonan las vitaminas de todos los zumos que hemos tardado en tomar más de medio micro segundo. Hago un llamamiento a la humanidad para que, por favor, se tome el zumo disfrutando de él, despacito y no como si fuese un vaso de agua en agosto en medio del desierto.

anuncio zumo de naranja

 

5 Levántate que son las 10

Este punto es muy serio. ¿Quién es el gracioso que le adelanta el reloj a las madres? Puedo jurar, y juro, que el 70% de las veces que me ha despertado no era, ni de cerca, la hora que me anunciaba. Y digo yo, ¿qué gana ella quitándome 15 minutos de mi plácido sueño? ¿No ha oído hablar de la fase REM?

 

6 Esto no es una pensión

Después de escuchar esta cantinela cada fin de semana, os podemos asegurar que el concepto está entendido. Sin embargo, tienen esa faceta bipolar que les permite decir esta frase y a la vez hacer campaña en favor del efecto contrario. Es decir, cuando empiezas a dejar caer que te vas a ir de casa, y ahí es cuando aparece otro gran clásico disfrazado de pregunta trampa: pero, ¿dónde vas a estar tú mejor que aquí?

aburrimiento

 

7 Yo a tu edad…

Toma asiento porque así es como empieza todo un abanico de posibilidades, véase como ejemplo “yo a tu edad trabajaba”, “yo a tu edad iba por delante de mi época”, “yo a tu edad estudiaba y ayudaba a mi madre”, “yo a tu edad…”

 

8 Porque lo digo yo, que para eso soy tu madre

Esto se convalida como el final de cualquier discusión o pregunta no deseada. Es tan tajante como un punto final. No hay más que añadir. Eso sí, no esperes que las respuestas rápidas funcionen por tu parte. Si tu madre te pregunta “¿con quién vas?” No está esperando un “con estos”.

 

9 Si te duele es que está curando

Esta es una realidad como un piano. De hecho, según nos vamos haciendo mayores aprendemos que esta gran verdad es aplicable a cualquier aspecto de nuestra vida. Es inmensa la tranquilidad que te invade el cuerpo cuando, después de cortarte el dedo con el folio, aterrizar con las rodillas en el patio o comerte un mueble con la cabeza, bañas la parte del cuerpo afectada con agua oxigenada y te escuece tanto que se te saltan las lágrimas. Ahí es cuando sabes que no hay peligro y que está curando.

niño con herida

 

10 Como te de, vas a llorar por algo

Hombre mamá, una cosita te voy a decir… ya estoy llorando por algo. No hace falta que fuerces la máquina porque ya se me pasará la pataleta con otros medios menos violentos. También está la otra versión que es: “como te caigas, cobras”. Si ya me estoy jugando la vida haciendo de funambulista por las aceras, encima no me remates con un bofetón.

 

11 Quítate ese pelo de la cara que no debes de ver ni torta

Mamá, hay un momento muy complicado en la vida en el que una, o uno, prefiere no ver, que ser visto. ¿No has oído nunca el refrán de ‘donde hay pelo, hay alegría’? Déjame disfrutar, ahora que tengo pelazo, que ya con la edad me tendré que preocupar por lo contrario.

 

12 Sopla y ya verás como se enfría

A lo mejor me podrías haber dejado jugar cinco minutitos más, en lugar de amenazarme con la clásica de contar hasta tres para que me sentase en la mesa. El resultado va a ser el mismo, pero nos ahorramos ambas toda esta parafernalia de los soplidos, hacer ondas con la cuchara y comer solo de los bordes del plato.

niño comiendo

 

13 Si tu amiga se tira por un puente, ¿tú también te tiras?

No te lo puedo asegurara mamá, me estás poniendo un caso muy extremo. De todas formas, lo único que te he pedido es volver esta noche media hora más tarde o, a lo sumo, pasar la noche fuera, no sin antes dejarte una nota con el número de teléfono de la casa de mi amiga, el de la madre de mi amiga, el de los vecinos de mi amiga y el de los bomberos que viven cerca de la casa de mi amiga.

 

14 Abrígate

Esto está estudiado. Da igual lo que hagas porque, si lo haces con el abrigo puesto, tienes asegurada la salvación eterna. Por ejemplo:

  • Mamá, me voy a robar un banco.
  • Vale, pero abrígate que han dicho que bajan las temperaturas.

chica muy abrigada

 

15 Verás cuando tú tengas hijos

Nos prometemos a nosotros mismos que seremos la antítesis de nuestros padres, aún sabiendo que caeremos en los mismos “errores”. Lo cierto es que no me importaría repetir cada una de estas frases a mis hijos, será la manera de demostrar que me preocupo por ellos y una buena excusa para que ellos se rían con sus amigos, como ahora lo hacemos nosotros, con todo nuestro cariño.

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Patricia Galán

Marketing Online at ticketea.com
Periodista de Madrid, ecléctica e intuitiva. Seguidora de la Cultura y amante de las personas.
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